Cuenta atrás para un viaje sin igual
En resumen, mi objetivo es hacer todas aquéllas cosas que uno siempre dice que sueña con hacer pero puede que nunca llegue a realizar, y eso ahora con la mejor oportunidad de mi vida, porque tengo la salud y puedo comprar el tiempo que necesito.
Las motivaciones:
Nunca me ha faltado de nada, y mis perspectivas de futuro son completamente seguras: bastaría con seguir con una carrera laboral por el camino más lógico, más o menos ambiciosa, para tener toda la vida lo necesario. Podría hacer viajes por todo el mundo y consumir la mayoría de las cosas que salieran al mercado sin pensar en las consecuencias.
Sin embargo, esta vida no tiene sentido ni motivación para mí, simplemente buscando la felicidad personal como se espera que lo haga, sin mirar más allá de lo que quiero o creo que necesito. Cada día tendría más necesidades personales ficticias.
Hace años que cultivo la coherencia con el conocimiento que voy adquiriendo. Pienso globalmente, universalmente, e intento crecer en todos los aspectos del saber, intentando que mi conducta se guíe por ello. Haciendo esto, he llegado a la conclusión de que quiero dedicar mi energía a aportar algo positivo a la evolución humana, tanto en la ciencia, como en la tecnología o la espiritualidad. No encuentro nada más importante que el avance en estos aspectos. Por supuesto, trabajar en banca es un camino demasiado desviado para mis propósitos.
El tema medioambiental
Hay que pensar, que si todo el mundo tuviera acceso a todas las necesidades que hemos ido creando, es decir, si se erradicara la pobreza, el mundo no podría sostener el nivel de vida humana. Nosotros crecemos en número y necesidades, pero el mundo no crece, es siempre igual, y sus recursos no solo no crecen, sino que los consumimos a un ritmo infernal.
Haciendo el balance del estado de nuestro planeta, para lo cual recomiendo ver los siguientes documentales, para que se me entienda sin tener que explicarme ahora demasiado;
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La hora 11 (sólo es un trailer)
...mi conclusión es que el mundo está dividido entre las personas que aportan su fuerza para seguir destruyéndolo, y las que lo hacen para que se vaya arreglando. Ahora estoy en el bando que lo destruye, y quiero pasar al otro bando. De la gente vive en un mundo irreal de metal y piedra, la mayoría no se dan cuenta de que son parte de la naturaleza. Yo quiero volver a estar en contacto con esa naturaleza, y no seguir viviendo en un mundo con prioridades inventadas por el marketing, donde es realmente difícil disfrutar de la naturaleza, o lo que es peor, sentirse parte de ella, es una sociedad que tiende a la ignorancia o a preocuparse de nimiedades. He decidido ser coherente con aquello en lo que creo. Y si mis razones pierden algún día su sentido las adaptaré o evolucionaré acorde a lo que sepa en ese momento para ser coherente con mis ideas.
Ser coherente es no comprar productos que provocan el deterioro medioambiental, ni imprimir papel sin sentido, reciclar, no pagar 10 veces más por un producto inútil xq lleve una marca conocida sabiendo que con ese dinero hay familias que pueden comer durante meses, no comprar coches de gasolina y comprarlos eléctricos cuando salgan, no ponerme traje y corbata en verano sabiendo que el aire acondicionado va a contaminar el doble por eso, no fumar y menos sabiendo que perjudicas a los demás, no matar animales por placer o para satisfacer la demanda de productos irreverentes sabiendo que ellos nunca te lo harían a ti, no comprar pieles o esos productos innecesarios sabiendo que un animal ha muerto por ello, sabiendo que existen prendas vegetales igual de prácticas y así muchas cosas más que ahora no se me ocurren.
Así pues, mis opciones son dos, la primera es disfrutar de las maravillas de este planeta antes de que, en menos de 20 años, desaparezcan o se desvirtúen. La otra opción es luchar para que ésto no ocurra. Contribuir a crear una sociedad humana completamente integrada en armonía con su mundo y capaz de disfrutar de él. Y esto es lo que quiero, tomaré si puedo las dos opciones, pero nunca las contrarias. Además, quiero dedicarme a alguna actividad que aporte algo positivo al mundo y a la humanidad. Mi tendencia ahora es hacia el desarrollo sostenible y por eso quiero acabar la carrera de ingeniería industrial y acabar trabajando en energías renovables.
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Pensamientos aleatorios y reflexiones
Hace años tomé una decisión que cambió mi vida. Una decisión que todos tomamos en algún momento de nuestra vida, y una vez tomada, ya no tiene vuelta atrás. La elección que podía tomar entre la ignorancia y el conocimiento, fue finalmente por el conocimiento. No deja de sorprenderme la cantidad de gente que elige el otro camino. No les culpo, pues a priori parece ser una decisión que aporta mayor felicidad.
Sin embargo, siendo los seres más inteligentes de este planeta, creo que es nuestro deber utilizarla. Mucha gente la utiliza, pero, ¿para qué?, ¿para memorizar marcas de ropa o potencias de motores?, ¿para arreglar la contabilidad de empresas de actividades de dudosa utilidad real?, ¿para programar juegos para móvil?...
¿Qué es lo que realmente queremos? ¿Acaso no queremos saber toda la verdad sobre el Universo, la religión, sobre Dios, sobre el para qué estamos aquí? ¿Acaso no nos cambiaría la vida saber que, por ejemplo, existen varias civilizaciones diferentes fuera de nuestro planeta?
Si algo como ésto se descubriera, todo cambiaría, ¿cómo se manifestaron los fundadores de nuestras religiones principales en otros planetas? ¿Y si fueron seres de otros lugares, los que pusieron en nuestro planeta las pirámides, Macchu Picchu, o actores principales de nuestra historia?
Yo creo que debemos aportar todo lo que esté en nuestra mano a investigar y descubrir cuantas dudas tengamos. Y aunar esos conocimientos para reinventar o reconstruir nuestras creencias. Hay que evolucionar en el pensamiento, y cada vez lo podemos hacer más rápido. Es una de las cosas buenas de la globalización.
Sobre el concepto que tenemos del Universo y el hombre: hace 2000 años, con los conocimientos que había de Astronomía, era fácil pensar que vivíamos en la Tierra, y que arriba estaba Dios, en el cielo. No éramos capaces de ver más allá. La frontera era el cielo al que ibas al morir. Sin embargo, ahora sabemos que esa frontera está a 14000 millones de años luz, por lo menos. Es muy dificil hacerse a la idea de las dimensiones. Para que nos hagamos una idea:
Si tenemos una pelota de un mm. de diámetro, tendríamos que dividir su ya pequeño tamaño por 500.000.000 y compararla con el tamaño de nuestro planeta para tener la proporción de la Tierra en el Universo. ¿Acaso no le resta ésto la importancia de la existencia de la Tierra y los seres humanos? Ya tenemos que dejar de creernos el centro del Universo. Somos otra cosa, somos parte de él y una parte muy, muy pequeña además.
También es fácil ver la escasa importancia de los humanos comparando los cientos de millones de años que han vivido los dinosaurios con los 200000 que llevamos nosotros. ¿Cómo podemos creernos el centro de la creación con estos datos?

Comentarios
Gracias por compartir tus ideas y espero que tu viaje te aporte lo que buscas. Seguro que cambiará tu visión de muchas cosas.