2012-08 Panamá-Costa Rica





Es necesario reseñar que he utilizado algunos videos ajenos para completar éste y poder representar situaciones vividas de las que no tengo grabaciones, sobre todo porque el iphone no es sumergible ni vuela. Si lo descubre alguno de sus autores originales, pues bien por ellos...
 

De nuevo me he embarcado a recorrer la parte más segura de Centroamérica, cumpliendo la promesa personal que hice de volver, cuando dejaba Costa Rica la vez anterior, y de echar un vistazo al estado actual de las tierras panameñas.

El camino desde Hamburgo....






Este viaje ha tenido un cariz claramente diferente a otros. El viaje interno ha sido bastante más intenso que el puro viaje en sí. No eran muchos los objetivos perseguidos pero sí de gran importancia. Por un lado, desconectar, y por otro reconectar. Desconectar de la forma de pensar, las costumbres, las rutinas, y todas esas cosas que podemos aunar en una expresión como "cultura occidental". Y conectar, reconectar con el origen, repensar el porqué de mis objetivos, de mis planes, apreciar de nuevo las cosas simples, y equipararlas a las extraordinarias. Vivir sin multitud de comodidades que otrora parecían imprescindibles, utilizar y depender de lo mínimo cada día, reduciendo al máximo las preocupaciones para centrarme en el momento y las sensaciones que me sugieren el buen camino presente a elegir.

La desconexión fue lenta y según avanzaba, me daba cuenta del miedo que tenemos interiorizado ya, sin darnos cuenta. No sé cuántas veces oí la palabra "ten cuidado" antes de salir. En occidente queremos tener el control de todo, poseerlo, anticipar cada cosa y cada vez que algo no sale según lo previsto tenemos desilusiones. Con esa forma de pensar, todo el mundo querría ser inmortal y también tener éxito en cada cosa que se hace y que se vive. Pero si eso fuera posible, la vida sería terrible. Debe haber cosas peores y mejores, situaciones variadas, y momentos en la vida que te hagan subir y bajar hasta el punto de disfrutar tanto de estar arriba como abajo, porque en ese momento en que disfrutas de ambas cosas, siempre estas arriba.

La reconexión ocurre en otra cultura donde se vive peor, pero se aceptan las circunstancias adversas. Se conecta con el fluir de los acontecimientos, se aceptan mejor los cambios, se vive más el presente. El ambiente de gente viajera potencia todo esto.

Mis objetivos eran por un lado reconectar en este sentido, para repensar mis planes de futuro, estar mas seguro de mis decisiones para asi recuperar un poco la ilusion en ellos, pues requieren mucho esfuerzo, y surfear las mejores olas de mi vida. He cogido muchas olas aunque esperaba muchos más dias perfectos. Habré tenido como 3 dias increibles de 30. Al final comprobé que el mar no es tan previsible, que el sitio más consistente nunca llegará a ser tan consistente y siempre dependes de la suerte. He aprendido también a relajar el estrés de buscar las olas. Ya no es tan importante. Versión antioccidental pues, dejarse llevar, ir con el "flow" y cuando surja, saldran los dias buenos. No vivir en constante tension para la búsqueda, puesto que puede llegar un dia bueno, y estar cansado por otro ejercicio anterior y no poder aprovecharlo. Entonces la frustracion es enorme.

En cuanto al viaje en sí, fui de escala a Fort Lauderdale, un día solamente. Me sirvio para comprobar que hay mucha gente mal de la cabeza en esta región, y puede que en gran parte de USA. Vi un par de situaciones de película: un chaval pasando droga por la calle a una señora en su 4x4, y luego desde un bus, unos polis deteniendo a unos chavales en un barrio no muy adinerado...







Despues fui a Panamá, huí de la ciudad lo antes posible. Andando por ella pareces un indigente, nadie anda, todos van en su 4x4 con lunas tintadas y hay muchos rascacielos. Me impresionó uno hecho en espiral... La sensacion es extraña, aunque no fui al centro historico, ni ví el canal. Sólo quería llegar a un sitio con surf y gente como yo, para pasar unas vacaciones.



Así llegué a playa Venao. Allí, tras dejar mi equipaje despues de 9 horas de viaje, comprar una tabla de surf bastante chula, y bañarme a coger unas olas cerronas pero rebuenas, al fin me sentí bien. Pasé de estar realmente quemado del esfuerzo de llegar, a un éxtasis difícil de describir. Sólo pensaba "aqui estoy, ya está, este es el sitio" No necesitaba buscar más. Es bonito, olas increibles, el agua tiene la temperatura perfecta, la gente es encantadora, tiene mucho futuro... me quedaría aquí.













Al cabo de una semana, tras un primer dia de surf impresionante, creo que el mejor del viaje, las olas se pusieron peor y tenia que empezar a pensar en moverme, pues mi vuelta era desde San José y tenía que ir subiendo por narices. Así que aprovechando que venia un mini swell en el caribe, decidir partir hacia Bocas del Toro.

El viaje fue un infierno. Llegué al dia siguiente, deseando irme a casa... pero cogí a un taxiboat para que me llevara a la isla de al lado a un spot bueno para las condiciones que había.





Fue como otra revelacion: Carenero, una pequeña isla, recibe las olas rodeando la isla. El barco me dejó en medio del mar, salté con mi tabla y comencé a coger olas que rompían perfectas sobre fondo de coral. Con la isla paradisíaca de fondo. Fue el segundo momento más grandioso del viaje. Como en una revista, o una pelicula de surf.







Como en Venao, las olas fueron perdiendo fuelle con el paso de los días. Las 2 noches siguientes las pasé en la isla Bastimentos, en un sitio mas o menos en construcción a ritmo de sudor de voluntarios... El sitio es precioso... pura naturaleza. Te quedas en unas tiendas de campaña pero muy bien montadas, y va camino de ser autosuficiente. Ya consiguen su propia energia del sol y el agua de la lluvia... les falta solo la comida y con eso ya lo tienen todo. Una genial experiencia dormir en la selva... y una tranquilidad que sólo se veía turbada por el hecho de saber que me esperaba otro largo viaje de dos dias seguidos para llegar a mi próximo destino: Pavones.

La segunda o tercera ola más larga del mundo, pero sólo cuando hay un mar fuerte del sur, y solo para gente bastante experimentada en el surf... pasé 3 dias cogiendo olas de tamaño medio (bueno para mí), unos dias mejor que otros... la sensacion de estar en el agua y mirar a alguien surfeando y detrás ver la selva tropical, es indescriptible. Ver una tortuga de metro y medio pasando a unos 10 metros, es espectacular... Todo el entorno era increible.









 Aun asi tenia demasiadas expectativas en esta ola, y el hecho de que me esperaba otra dura jornada de viaje al norte de nuevo, y que un chico muy majo me llevaba en coche, hizo que dejara Pavones a dos dias de un esperado swell. Pero así pude aprovechar ese mismo swell en Tamarindo, donde estuve los ultimos 10 dias ya de vacaciones, sin mas viajes... sólo amigos, surf y vacaciones. De camino visité el parque nacional Manuel Antonio, tamaño mini pero con gran densidad de animales.








caza al turista: cobran por cruzar porque "hay cocodrilos" dicen unos, o "esta contaminado" dicen otros... al salir del parque natural (bien que pican los gringos oye...)


 Tamarindo, juergas, buenos amigos, buenos tiempos... se echa mucho de menos!!! Necesito mas fotos vuestras, a ver si me mandais algo...







Y esto es Key West desde el avión. Qué maravilla de la naturaleza.

Comentarios

Entradas populares