2019 - 12 Cap Skirring
SENEGAL- Cap Skirring
Primer viaje al África negra que ya es un paso más que estar en Marruecos. Desde luego se notan los cambios y es lo que buscaba. La música, la gente, la naturaleza es de otro mundo.
En cuanto al surf, tiene gran potencial aunque no tuvimos muchos días de olas buenos. El primero fue pequeño, aunque hice un tubo en la primera ola! Pero luego ya no se repitió. Luego recuerdo un par de baños buenos también y luego unos cuantos días muy pequeños. De volver para surfear, tendría que ser planeado con un par de días de antelación como hizo Kepa Acero cuando vino aquí.
Como en Marruecos me apena que existe poca conciencia del medio ambiente, y el mar se llena de plásticos que son bolsas pequeñas que cada día usan los pescadores para beber agua. Así que cientos de ellas aparecen constantemente en sus playas.
Pero claro, aquí la gente tiene otras prioridades, y cuando sobrevivir es un pensamiento constante en la mente, lo demás importa menos. No queda otra que asumir y adaptarse al nivel de desarrollo, que como se oye mucho, contrasta con el nivel de felicidad de la gente. Pero claro, uno se encuentra la felicidad de los que no tienen problemas que, quizás muchas veces podrían no existir en un país del primer mundo.
Hicimos una visita a un pueblo con una ONG española a la que mis amigos trajeron muchas cosas útiles y visitamos su escuela y bueno, una turistada que hace felices a todos. Lo más gracioso fue jugar con un dron para que los niños se volvieran locos. Da pena el poco indice de desarrollo humano posible en esta zona, todos ayudaríamos mucho más si supieramos cómo. Pero claro, al ver una sola clínica con un médico para 500000 personas, y saber que ni siquiera van a verle hasta que los métodos de los curanderos de la zona no fallan, ya te dice que es un tema cultural y de evolución de conocimientos. Llevaría toda una vida ayudar a personas que ni siquiera buscan ayuda y cambiar una cultura, y hay que ser realmente loco o valiente para intentarlo.
Sorprendente la comida que era muy variada y la calidad del marisco y el pescado, con cosas que te dejan marcado. Disfruté de no tener móvil este viaje aunque eso me desconectara de mis amigos, pero hizo que conectara más con otras personas, como un grupo genial de auténticos surfers de Mundaka, Bakio, Sopelana... ya alrededor de los 50 añitos pero surfeando y fiesteando como si tuvieran 20, unos máquinas.

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